Introducción
La enfermedad vascular cerebral (EVC) es un problema de salud pública. Este síndrome clínico de origen vascular provoca alteración neurológica en segundos y puede generar diversas secuelas orgánicas y funcionales dependiendo del sitio, el tamaño y la extensión de la lesión1,2. Se estima que es la segunda causa de muerte en el mundo3,4.
La EVC se clasifica en isquémica (consecuencia de la oclusión de un vaso o flujo sanguíneo debido a un trombo o embolia) y hemorrágica (rotura de un vaso) que provoca una colección hemática en el parénquima cerebral o el espacio subaracnoideo1,5. Según el Global Burden of Disease, en 2021 la EVC hemorrágica fue la sexta causa global de pérdida de años de vida ajustados por discapacidad (79.5 millones de años), con un total de 3.31 millones de muertes. Enfatiza que desde 1990 ha mostrado un aumento del 46.1%6, y que la EVC isquémica generó una pérdida de 70.4 millones de años de vida ajustados por discapacidad, con una incidencia de 7.81 millones de casos y 3.59 millones de muertes, resaltando un incremento del 88% desde 19905.
Feigin et al.7 reportan que la carga de discapacidad secundaria a EVC es alta y que incrementa a un ritmo acelerado, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Además, refieren que se ha observado en todo el mundo un aumento de la enfermedad en personas jóvenes y de mediana edad, por lo que pronostican que la mortalidad aumentará, pasando de 6.6 millones con 144.8 millones de años de vida ajustados por discapacidad en 2020 a 9.7 millones y 189.3 millones de años de vida ajustados por discapacidad en 20507.
En México, la Secretaría de Salud reportó en el año 2000 un incremento de la incidencia en menores de 65 años, y en 2008 una tasa de mortalidad de 28.3 por cada 100,000 habitantes. Se señalaba que, 6 meses después de la enfermedad, el 26% de los sujetos presentan dependencia en las actividades de la vida diaria y el 46% tienen dificultades cognitivas8. Los costos para la seguridad social en gastos hospitalarios son significativos: en 2018 ascendían a más de 7500 pesos por día en hospitalización y 35,400 pesos por día en terapia intensiva. Se estima un total de 300,000 pesos por usuario considerando una media de 60 días de hospitalización8. Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2019 y 2022) la ha ubicado como la sexta causa de muerte en adultos9,10.
Para los sobrevivientes con discapacidades residuales, la rehabilitación es la única oportunidad de mejora. Se recomienda iniciar la intervención inmediatamente después de la estabilización de la fase aguda y la identificación de las discapacidades, que pueden ser de índole motora, sensorial, visual, cognitiva, del habla, del lenguaje, de la deglución o del estado de ánimo1,2,11.
La rehabilitación es un proceso con limitación temporal cuyo objetivo es prevenir complicaciones y reducir las deficiencias con el fin de maximizar la capacidad funcional para favorecer la autonomía y la reintegración al ámbito familiar, social y laboral. Se ha reportado que la recuperación neurológica ocurre principalmente en los primeros 3 meses, con una máxima recuperación en las primeras 4-6 semanas. Así mismo, se sabe que los procesos de plasticidad cerebral se optimizan si los programas de rehabilitación inician de forma temprana y se extienden al menos 6 meses en los pacientes con EVC grave. La inclusión de estos pacientes en unidades de rehabilitación ha mostrado reducir la mortalidad y la discapacidad4.
Una revisión sistemática realizada en 2016 evaluó el efecto de la terapia en la comunicación del paciente, encontrando que mejora la función del lenguaje expresivo y receptivo; no obstante, no se especificó la duración de estos efectos12. También se observó que muchas horas de terapia en un periodo corto favorecen el uso del lenguaje y disminuyen la gravedad de la discapacidad, pero se destacó una mayor deserción de los pacientes que reciben un régimen intensivo en comparación con aquellos con intervenciones menos exigentes12.
El objetivo del presente estudio fue evaluar el proceso de atención en la rehabilitación de pacientes con secuelas del lenguaje, el habla y la deglución, secundarias a EVC, en un hospital de tercer nivel en México.
Métodos
Se trata de un estudio retrospectivo y descriptivo en el que se realizó una revisión de expedientes clínicos electrónicos correspondientes al área de terapia de comunicación humana, específicamente del servicio de terapia de voz, habla y deglución. Se consideraron los expedientes de 233 pacientes que recibieron atención en el periodo de octubre de 2017 a octubre de 2022. El protocolo fue aprobado por el comité institucional de investigación y ética.
Los criterios de inclusión fueron ser mayor de 18 años, tener diagnóstico de EVC y haber recibido terapia en comunicación humana dirigida a la rehabilitación de afasias, disartrias o disfagia por un periodo de 1 a 24 meses.
Los criterios de exclusión incluyeron tener reporte de lesión cerebral secundaria a trauma, tumor o hematoma subdural, así como los pacientes cuyos expedientes contaran con información incompleta o que no iniciaron terapia en comunicación humana.
Instrumentos
Se construyó una base de datos para recopilar información sociodemográfica (edad, sexo, estado civil, lugar de residencia, escolaridad, ocupación previa a la EVC y vía de referencia a la institución), información sobre el tipo de EVC, comorbilidad previa, secuelas (del lenguaje, del habla, de la deglución, cognitivas, motoras, psicológicas, visuales o sensitivas) y aparición de crisis convulsivas. También se registró el tiempo transcurrido entre la EVC y el inicio de terapia en comunicación humana, el tiempo en rehabilitación, los motivos de deserción o alta de la terapia, y la necesidad de un cuidador primario, de fisioterapia o terapia ocupacional. Se incluyó el reporte de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF)13, que fue determinado por el médico especialista en comunicación humana antes de iniciar la terapia y en la evaluación previa a la deserción o al alta de la terapia. La CIF permite determinar la estructura corporal afectada, el grado de deficiencia en las funciones corporales o fisiológicas, el grado de limitación en la actividad o la realización de una tarea o acción, y el grado de restricción en la participación o el acto de involucrarse en una situación vital. Para determinar el grado de deficiencia, limitación o restricción, el puntaje fue el siguiente: 0 = ausencia, grado mínimo o 0-4% de deficiencia; 1 = deficiencia leve o 5-24%; 2 = deficiencia moderada o 25-49%; 3 = grave o 50-95%; y 4 = problema completo, deficiencia total o 96-100%.
Procedimiento
Se realizó la búsqueda de expedientes en el sistema automatizado de información hospitalaria. Una vez identificados aquellos que cumplían con los criterios de inclusión, se codificó la información y se introdujo en una base de datos. Se crearon tres indicadores para evaluar e identificar los factores que participaron en el proceso de rehabilitación de los pacientes: 1) oportunidad para iniciar la rehabilitación de voz, habla y deglución, 2) elaboración del programa de trabajo dentro de las primeras 2 semanas de ingreso al servicio de terapia, y 3) oportunidad de revaloración por parte del área médica a los 6 meses efectivos de terapia.
Análisis estadístico
Se realizó un análisis descriptivo, obteniendo la media y la desviación estándar para las variables cuantitativas, como la edad, los meses entre la EVC y el inicio de la atención en terapia, y los meses en terapia. Se calcularon frecuencias y porcentajes para las variables cualitativas, sociodemográficas, clínicas, secuelas, relacionadas con la terapia y con la CIF. Para evaluar la diferencia entre las evaluaciones con la CIF inicial y final se aplicaron las pruebas χ2 y de Wilcoxon. El análisis se realizó en SPSS Statistics versión 26, con un valor de significación de p < 0.05.
Resultados
Se revisaron 233 expedientes, de los cuales el 52.4% correspondían a pacientes mujeres. La media de edad se situó en 58.9 ± 14.7 años (rango: 19 a 95). El estado civil más frecuente fue el de casado (57%) y los lugares de residencia más comunes fueron la Ciudad de México y el Área Metropolitana (89.7%). En cuanto al nivel educativo, el grado más reportado fue primaria (26.6%), seguido de licenciatura (23.6%). Con respecto a la ocupación desempeñada antes de la EVC, la más mencionada fue la de empleado (40.8%), seguida de actividades del hogar (30.9%). Al considerar la vía de referencia a la institución, se encontró que la principal fue a través de instituciones de segundo nivel de atención (42.1%), seguida por el tercer nivel de atención (31.3%) (Tabla 1).
Tabla 1. Características sociodemográficas y de referencia
| Características | n | % |
|---|---|---|
| Sexo Mujer Hombre | 122111 | 52.447.6 |
| Estado civil Casado Soltero Divorciado Viudo | 133612019 | 5726.28.68.2 |
| Lugar de residencia Ciudad de México/Área metropolitana Foráneo | 20924 | 89.710.3 |
| Escolaridad Sin escolaridad/analfabeto Primaria Secundaria Preparatoria/bachillerato Licenciatura Maestría Doctorado | 156249465515 | 6.426.72119.723.70.42.1 |
| Ocupación previa Empleado Hogar Pensionado Trabajador independiente Desempleado Otro | 95722221194 | 40.830.99.498.21.7 |
| Vía de referencia a la institución Segundo nivel de atención Tercer nivel de atención Primer nivel de atención Recomendación de un familiar Médico privado Otro | 98732421161 | 42.131.310.396.90.4 |
En la tabla 2 se presentan las características clínicas relacionadas con la EVC y la comorbilidad de los pacientes. Se encontró que el tipo más frecuente de EVC fue el isquémico, representando el 88.8% de los casos. En cuanto a la comorbilidad, la enfermedad más común fue la hipertensión arterial sistémica en el 31.8%, seguida por la combinación de hipertensión arterial sistémica y diabetes mellitus tipo 2 en el 11.6%, y por la combinación de hipertensión arterial sistémica e hiperlipidemia en el 11.2%. Además, se observó que tener una enfermedad previa fue lo más habitual, con un 46.8%, y tener dos fue también común, con un 31.8% (Tabla 2).
Tabla 2. Características clínicas de la enfermedad vascular cerebral y de la comorbilidad
| Características | n | % |
|---|---|---|
| Tipo de enfermedad vascular cerebral Isquémica Hemorrágica | 20726 | 88.811.2 |
| Comorbilidad Hipertensión arterial sistémica Hipertensión arterial sistémica y diabetes mellitus Hipertensión arterial sistémica e hiperlipidemia Hipertensión arterial sistémica, diabetes mellitus e hiperlipidemia Hipertensión arterial sistémica y enfermedad cardiaca Enfermedad cardiaca Hiperlipidemia Hipertensión arterial sistémica, diabetes mellitus, enfermedad cardiaca e hiperlipidemia Hipertensión arterial sistémica, diabetes mellitus y enfermedad cardiaca Diabetes mellitus y enfermedad cardiaca Diabetes mellitus Infarto agudo al miocardio Diabetes mellitus e hiperlipidemia Todas las mencionadas Ninguna | 74272619191615743211118 | 31.711.611.28.28.26.96.431.71.30.90.40.40.47.7 |
| N.º enfermedades en comorbilidad Ninguna Una Dos Tres Cuatro Cinco | 18109742561 | 7.746.831.810.72.60.4 |
La tabla 3 muestra las secuelas observadas en los pacientes. Específicamente, en lenguaje las más frecuentes fueron afasia motora eferente (21%) y afasia global (15%). Con respecto a las secuelas del habla, la más común fue la disartria espástica (6.9%), seguida de la disartria mixta (6%). En cuanto a la deglución, las más frecuentes fueron disfagia orofaríngea leve (15.9%) y disfagia orofaríngea grave (8.6%). En las secuelas cognitivas se encontró que el deterioro cognitivo fue la más habitual (12.9%). Considerando otras secuelas, en las motoras destaca la hemiparesia derecha (56.2%); en las psicológicas, la depresión (14.2%); en las visuales, la hemianopsia (5.6%); en las sensitivas, el dolor en el miembro superior (68.2%); y finalmente, en un 8.6% se registró inicio de crisis convulsivas. Como consecuencia de las secuelas, el 72.5% de los pacientes requirieron un cuidador primario (Tabla 3).
Tabla 3. Secuelas y necesidad de cuidador primario
| Secuelas | n | % |
|---|---|---|
| Secuelas de comunicación humana Del lenguaje Afasia motora eferente Afasia global Afasia acústico-agnósica Afasia motora aferente Afasia acústico-amnésica Afasia semántica Afasia amnésica Afasia dinámica Ninguna Del habla Disartria espástica Disartria mixta Disartria flácida Disartria atáxica Disartria hipocinética | 493531189653771614631193 | 211513.37.73.92.62.11.3336.962.61.30.482.8 |
| NingunaSecuelas de la deglución Disfagia orofaríngea leve Disfagia orofaríngea grave Disfagia orofaríngea moderada NingunaSecuelas cognitivas Deterioro cognitivo Demencia Ninguna | 372019157307196 | 15.98.68.167.412.9384.1 |
| Otras secuelas Motoras Hemiparesia derecha Hemiparesia izquierda Hemiparesia de miembros completa Hemiparesia de miembros superiores Hemiparesia de miembros inferiores Ninguna | 1314063251 | 56.217.22.61.30.821.9 |
| Psicológicas Depresión Ansiedad Ninguna | 334196 | 14.21.784.1 |
| Visuales Hemianopsia Visión borrosa Diplopía Nistagmo Ninguna | 13721210 | 5.630.90.490.1 |
| Sensitivas Dolor Alteración de sensibilidad a la temperatura Ninguna | 681164 | 29.20.470.4 |
| Crisis convulsivas Ausencia Presencia | 21320 | 91.48.6 |
| Requiere cuidador primario Sí No | 16964 | 72.527.5 |
Dentro de las características que comprenden el manejo terapéutico de las secuelas se incluyó el motivo por el cual un paciente abandona la terapia de lenguaje, habla y deglución. Las causas más frecuentes fueron dificultad de traslado de su domicilio al hospital en 21 (9%) pacientes, recurrencia de EVC en 21 (9%) y no contar con acompañante o cuidador en 12 (5.2%).
Considerando el motivo de alta de terapia de lenguaje, habla y deglución, se reportaron mejoría en 65 (27.9%) pacientes, máximo beneficio en 39 (16.7%) y baja voluntaria en 15 (6.4%).
Cabe destacar que, a pesar de no ser un alta emitida por el médico especialista, 108 (46.4%) pacientes desertaron de la terapia. Como parte del tratamiento se observó que 193 (82.8%) recibieron terapia física y 190 (81.5%) terapia ocupacional.
La media del tiempo transcurrido entre la presentación de la EVC y el inicio de terapia de lenguaje, habla y deglución fue de 8.9 ± 8.1 meses (rango: 1 a 60), y la del tiempo en terapia fue de 8.8 ± 7.0 meses (rango: 1 a 24) (Tabla 4).
Tabla 4. Deserción, alta de terapia y otras terapias
| Deserción, alta y otras intervenciones | n | % |
|---|---|---|
| Motivo de deserción de la terapia de voz, habla y deglución Dificultad de traslado del domicilio al hospital Recurrencia de la enfermedad vascular cerebral No cuenta con acompañante o cuidador Acudió a otra institución Económico Abandono por pandemia de COVID-19 Muerte No abandono o alta de terapia | 2121129444158 | 995.23.91.71.71.767.8 |
| Motivo de alta de la terapia de voz, habla y deglución Mejoría Máximo beneficio Baja voluntaria Máximo tiempo institucional Abandono | 6539156108 | 27.916.76.42.646.4 |
| Terapia física Sí No | 19340 | 82.817.2 |
| Terapia ocupacional Sí No | 19043 | 81.518.5 |
Se obtuvieron resultados de la CIF en relación a la estructura y el nivel de discapacidad en cuanto a función, actividad y participación. Respecto a la estructura afectada, se observó que en ambas evaluaciones, inicial (antes de iniciar la terapia) y final (al alta o deserción), predominó el cerebro, con un 82% en la evaluación inicial y un 82.4% en la evaluación final.
En lo que respecta a función, actividad y participación, el grado de discapacidad más frecuente en la evaluación inicial fue moderada, con porcentajes del 48.5%, el 49.8% y el 49.4%, respectivamente. En la evaluación final se reportó una mayor prevalencia de discapacidad ligera, con porcentajes del 40.3%, el 40.3% y el 39.9%, respectivamente.
Se encontró una diferencia significativa en la estructura y el nivel de discapacidad en función, actividad y participación entre las evaluaciones inicial y final (Tabla 5).
Tabla 5. Resultados de la CIF antes de la terapia y al alta o la deserción
| CIF | Inicial | Final | Significancia* | ||
|---|---|---|---|---|---|
| n | % | n | % | ||
| Estructura Cerebro Laringe Boca | 191384 | 8216.31.7 | 192374 | 82.415.91.7 | p = 0.001 |
| Función No hay deficiencia (0-4%) Deficiencia ligera (5-24%) Deficiencia moderada (25-49%) Deficiencia grave (50-95%) | –2511395 | –10.748.540.8 | 17948042 | 7.340.334.318 | z = 0.001 |
| Actividad No hay deficiencia (0-4%) Deficiencia ligera (5-24%) Deficiencia moderada (25-49%) Deficiencia grave (50-95%) | –2411693 | –10.349.839.9 | 17948042 | 7.340.334.318 | z = 0.001 |
| Participación No hay deficiencia (0-4%) Deficiencia ligera (5-24%) Deficiencia moderada (25-49%) Deficiencia grave (50-95%) | 22511591 | 0.910.749.439.1 | 20937812 | 8.639.933.518 | z = 0.001 |
|
*ValorP calculado con prueba de χ2; valor z calculado con prueba de Wilcoxon; significancia ≤ 0.05. |
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Los indicadores de calidad elaborados mostraron lo siguiente: 1) la media de tiempo para iniciar la rehabilitación fue de 8.9 meses, 2) en cuanto a la elaboración del programa de trabajo, se cumplió en el 90.1% de los casos durante las primeras 2 semanas, y 3) respecto a la oportunidad de revaloración por el área médica a los 6 meses efectivos de terapia, esta se realizó en el 81.1% de los pacientes.
Discusión
El presente estudio proporciona información valiosa sobre el proceso de atención recibido por los pacientes que ingresaron a rehabilitación por secuelas de EVC al servicio de terapia de lenguaje, habla y deglución de un hospital de tercer nivel ubicado en la Ciudad de México. A partir de la revisión de la literatura nacional e internacional, se sugiere que este trabajo es uno de los pocos que aborda de manera integral los antecedentes de la EVC, las secuelas y el proceso de atención y rehabilitación en el ámbito de la terapia del lenguaje, el habla y la deglución, desde el inicio de la intervención hasta el alta o la deserción del paciente.
Al analizar las características sociodemográficas y clínicas de los pacientes, se destaca que las mujeres fueron las más afectadas (52.4% vs. 47.6%), lo cual es contradictorio con los datos del Global Burden Disease (2021)6,7, que reportan mayores incidencia y prevalencia en los hombres. En el caso de México, los datos del INEGI (2019) muestran un comportamiento homólogo en la cantidad de muertes reportadas por EVC en hombres y mujeres (17,644 vs. 17,659)9. Considerando la similitud de estas cifras, llama la atención que en nuestro estudio fue mayor la afluencia de mujeres a rehabilitación. Esto podría explicarse por el hecho de que las secuelas en el habla y el lenguaje limitan su comunicación y, por ende, su interacción social y sus responsabilidades familiares14. Sin embargo, es importante señalar que las mujeres suelen tener resultados menos favorables en términos de recuperación funcional y calidad de vida15.
Con respecto al subtipo de EVC, los resultados son similares a lo reportado en la literatura nacional e internacional, en la que el tipo isquémico se refiere como el más usual5,16,17.
La hipertensión arterial sistémica fue la comorbilidad más frecuente observada en el estudio, lo que coincide con reportes estadísticos16–19. Además, se encontró que tener una enfermedad como comorbilidad fue común (46.8%); sin embargo, no se encontró evidencia de asociación entre la cantidad de enfermedades y el nivel de discapacidad al egreso de la terapia.
Considerando que la comorbilidad tiene un papel prioritario, como parte de las estrategias de prevención de la EVC la Organización Mundial de la Salud (OMS) enfatiza la importancia de reducir los factores de riesgo asociados, como la hipertensión, la diabetes, la hiperlipidemia, el tabaquismo, la baja actividad física, la dieta poco saludable y la obesidad abdominal17.
Un hallazgo relevante fue que el 42.1% de los pacientes fueron referidos por hospitales de segundo nivel, circunstancia que retrasó el inicio de la intervención e impactó negativamente en la oportunidad de recibir atención temprana. La literatura respalda la importancia de la intervención terapéutica precoz y bien dirigida20–25 en todas las etapas de la recuperación26,27, cuidando de identificar previamente las dificultades que pueda presentar el paciente (motrices, de lenguaje, de habla, disfagia, cognitivas, sensoriales, visuales, del estado de ánimo, etc.)20,26,28, siendo necesario establecer unas adecuadas planeación y programación de la rehabilitación20 desde una perspectiva estructurada y multidisciplinaria con intervenciones específicas para cada uno de los trastornos20,29. La rehabilitación debe ser planificada de manera multidisciplinaria, integrando especialistas en terapia en comunicación humana, fisioterapia, neuropsicología y psicología29.
En cuanto a las secuelas de la comunicación, la afasia fue la más prevalente, en el 66.9%25,30, superando las cifras reportadas en otros estudios27,31. La disfagia la siguió en frecuencia con un 32.6%, lo que resalta la necesidad de una intervención inmediata para disminuir la gravedad y reducir las complicaciones, ya que está bien documentado que se asocia con un incremento de la mortalidad, una mayor dependencia y una duración más larga de la estancia hospitalaria32. Por otra parte, la disartria también fue significativa, presentándose en el 17.2% de los casos; cabe destacar que se ha descrito que esta condición puede persistir hasta en un tercio de los pacientes27. De tal manera, es prioritario enfatizar que la atención oportuna es imprescindible para el establecimiento de estrategias compensatorias en los pacientes28 que les aseguren una mejor calidad de vida.
También es trascendental considerar las secuelas relacionadas con la salud mental, ya que el estado emocional del paciente influye en su recuperación23. Está bien descrito que los síntomas de depresión pueden obstaculizar el beneficio de la rehabilitación23 y la adherencia al tratamiento33; la escasez de servicios de psicología en el proceso de rehabilitación puede limitar el manejo adecuado de estas secuelas27.
La OMS reconoce que la rehabilitación es un componente clave de cobertura sanitaria universal dirigida a mejorar la calidad de vida y la independencia del paciente14. Los hallazgos de diversos estudios han identificado factores pronósticos que se relacionan con la rehabilitación, destacando la extensión, el sitio y la gravedad de la lesión22,29. Así mismo, se resalta la importancia del inicio precoz de la intervención terapéutica12,21,23.
La recuperación es un proceso complejo que depende en gran medida de la combinación de factores que favorecen la recuperación espontánea, y también de la intervención de mecanismos relacionados con el aumento de la neuroplasticidad que ocurre poco después de producirse la lesión31,32. Tiene que ver con la forma en que el cerebro se transforma y se adapta a los cambios ambientales mediante la formación de nuevas conexiones neuronales23,34, ya sea por la recuperación temprana del flujo sanguíneo o por otros mecanismos de recuperación tisular27,31, mientras que las etapas posteriores de la recuperación dependen de la reorganización de las redes neuronales, así como de mecanismos compensatorios27, permitiendo al cerebro ajustarse al aprendizaje, la memoria, los cambios ambientales y la rehabilitación después de una lesión cerebral34.
La neurorrehabilitación se centra en mejorar las habilidades a través de estrategias terapéuticas que promueven la compensación y la restitución de funciones27,28. La intensidad del tratamiento también desempeña un papel relevante20,21,35; en este sentido, en nuestro estudio, los pacientes recibieron un promedio de 8.8 meses de terapia, alineándose con lo recomendado en la literatura12,35.
Al analizar las características del proceso terapéutico, se encontró que los principales motivos por los cuales los pacientes abandonaron la terapia fueron dificultades para trasladarse al hospital y recurrencias de la EVC17. Por otra parte, cabe destacar que la red de apoyo, en particular el cuidador primario, es esencial para la adherencia al tratamiento; sin embargo, en la literatura se ha reportado que su disponibilidad tiende a disminuir con el tiempo33.
El periodo promedio entre la EVC y el inicio de terapia fue de 8.9 meses, superando el lapso ideal recomendado22–28. Esto indica la necesidad de agilizar los procesos de referencia para asegurar un inicio inmediato de la rehabilitación. Cabe destacar que, a pesar de que los pacientes alcanzan una meseta en su recuperación entre los 3 y 6 meses tras la EVC, las intervenciones en la fase crónica también pueden ser beneficiosas26.
En cuanto a la efectividad de la terapia, la CIF mostró que la intervención terapéutica fue beneficiosa para los pacientes, evidenciando una disminución de la gravedad de la discapacidad.
Finalmente, los indicadores de atención revelaron áreas de oportunidad en el proceso terapéutico, destacando la importancia de iniciar la rehabilitación en los primeros 6 meses, la creación de programas de terapia en las primeras 2 semanas y la revaloración por el área médica a los 6 meses efectivos de terapia. Estos hallazgos ofrecen una visión integral sobre el proceso de atención en estos pacientes y resaltan la necesidad de mejorar la efectividad de la rehabilitación.
Conclusiones
Se logró identificar que el proceso de atención en la rehabilitación de pacientes con secuelas de lenguaje, habla y deglución, secundarias a EVC, en un hospital de tercer nivel de atención en la Ciudad de México, es perfectible.
Se detectaron oportunidades de mejora, entre las cuales la más relevante es el tiempo que transcurre entre el establecimiento de la EVC y el inicio de la terapia, por lo que sería primordial que la referencia al tercer nivel de atención se llevara a cabo inmediatamente después de la superación de la fase aguda. La rehabilitación temprana impactaría en la disminución de la gravedad de la discapacidad al egreso de la terapia.
Garantizar el cumplimiento de la elaboración de programas de intervención en las primeras 2 semanas y la revaloración médica a los 6 meses efectivos de terapia mejoraría los indicadores de calidad de atención del hospital.
Aun cuando la referencia al hospital de tercer nivel ha sido tardía, la atención y la intervención terapéutica dirigidas a la rehabilitación de los trastornos del lenguaje, del habla y de la deglución de estos pacientes favorecieron la disminución del grado de discapacidad relacionada con la función, la actividad y la participación.
Los estudios de estas características aportan evidencia para impulsar la creación de guías clínicas y de una Norma Oficial Mexicana que marque las directrices del proceso de atención y garantice la atención oportuna y el éxito en la rehabilitación.
Financiamiento
Los autores declaran no haber recibido financiamiento para este estudio.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
Consideraciones éticas
Protección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad, consentimiento informado y aprobación ética. Los autores han obtenido la aprobación del Comité de Ética para el análisis de datos clínicos obtenidos de forma rutinaria y anonimizados, por lo que no fue necesario el consentimiento informado. Se han seguido las recomendaciones pertinentes.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial. Los autores declaran que no utilizaron ningún tipo de inteligencia artificial generativa para la redacción de este manuscrito.
